domingo, 11 de noviembre de 2007

DINKELSBÜHL und ARTHUR APPELBERG

Con lo que me ha costado aprenderme el nombre de este pueblecillo de Bayern bien se merece que le haga un homenaje.

Es una ciudad medieval donde todo encaja, nada desentona, cualquier cosa esta ahí porque alguien dijo que así debía ser y... bendito el criterio de los que asi lo hicieron.

Esta amurallada por los cuatro costados y vigilada por decenas de torres que conservan todo su encanto.


Cada vez que entras en uno de sus locales nada de lo anterior cambia, sigue conservando el buen gusto y la sutileza de la decoración germana. Nunca demasiado recargado. Siempre permiten que la imaginación ose a intentar añadir algo mas, algun detalle que se les pudiera haber escapado, sin conseguirlo.

En la zona mas alta de la ciudad y ligeramente apartado del bullicio turista Arthur Appelberg nos enseño su taller de grabado. Principalmente en piedra, técnica que confiesa de su devoción, pero también en madera y metal.

Nos cautivo con su relato sobre la evolución del grabado, las ventajas e inconvenientes de cada técnica y las nuevas tendencias en este mundo para seres pacientes y meticulosos como él. Su compañera comparte el mismo espacio de trabajo, y sin abandonar el trono que el arte la ha hecho merecerse, lanza timidos apuntes al los comentarios de Arthur.


Fue un auténtico placer por el que le estaremos eternamente agradecidos.
Lithografie

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