No les he llegado a ver, sonaban como dos abueletes de 80 y avanzaban despacio por la acera mientras yo, de un saltito, les sobrepasa descendiendo a la calzada. A juzgar por la sorpresa de ella llevaban un buen rato sin hablar, pero algo puso en marcha la pericia y el orgullo de él.
- ¿Cual es la montaña mas alta de España? - La dijo, desafinadola - Ale, a ver si sabes eso!
Ella se exhaltó al verle quebrantar su voluntario voto de silencio,y, relajándose de nuevo, le miró, emitió una dulce y sutíl sonrisa y continuaron paseando bajo la sombra de las acacias.